Estudio de Hoy: Isaías 28:5-29:8

Texto Isaías 28:5-29:8

PROGRAMA No. 0830
ISAÍAS
Capítulos 28:5 - 29:8
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Como indicamos en nuestro programa anterior, amigo oyente, comenzamos con el capítulo 28 de Isaías, una nueva sección en este libro. Ya hemos observado las profecías en los capítulos 24 al 27 que eran completamente en el futuro, es decir, en su gran mayoría. Y luego, aquellas que tenían que ver con los castigos o juicios; las cargas para el futuro inmediato de aquel día, que fueron cumplidas en su gran mayoría. Ahora, Isaías habla decididamente de ambas cosas; del futuro inmediato, y también de las cosas del futuro lejano. Estas cosas son aun más allá del día en el cual nos encontramos hoy. Ahora, encontramos una combinación de estas cosas en el nuevo capítulo que hemos comenzado a estudiar. Y esta sección se dirige hasta el capítulo 35, sección en la cual, usted tiene cosas inmediatas y distantes, que han sido unidas de una forma maravillosa, lo cual ilustra el presente y también ilustra el futuro. Aquí encontramos aquello que ya ha sido cumplido, y aquello que aún tiene que cumplirse.

Hemos mencionado ya con anterioridad, que aquí vamos a ver seis ayes. El primer ¡ay! que se menciona fue contra el reino del norte, llamado aquí Efraín. Y vimos que Efraín e Israel son sinónimos para las diez tribus del norte. Fue Asiria la nación que atacó el reino del norte y los llevó a sus pobladores a la cautividad. Ahora, el profeta Isaías comienza hablando del futuro. El versículo 5 comienza diciendo: En aquel día. Ahora, ¿en qué día? Bueno, ya hemos dicho que eso se refiere al día del Señor. Comienza con la Gran Tribulación y continúa a través del mismo. Ahora, se nos dice en este versículo 5, lo siguiente:
5En aquel día Jehová de los ejércitos será por corona de gloria y diadema de hermosura al remanente de su pueblo; (Isa. 28:5)
Esto mira hacia el futuro, es decir, hacia el reino milenario que vendrá. Lo que provocó la caída de Efraín, el reino del norte, fue la corona del orgullo; pero en aquel día futuro, Dios los hace regresar a la tierra, y entonces será una corona de gloria. Luego, en los dos versículos siguientes, los versículos 6 y 7, leemos:
6y por espíritu de juicio al que se sienta en juicio, y por fuerzas a los que rechacen la batalla en la puerta. 7Pero también éstos erraron con el vino, y con sidra se entontecieron; el sacerdote y el profeta erraron con sidra, fueron trastornados por el vino; se aturdieron con la sidra, erraron en la visión, tropezaron en el juicio. (Isa. 28:6-7)
Cierto hombre contaba una vez, que él tenía contacto con hombres de negocios. Y él estaba diciendo en cuanto a un hombre que había comenzado a actuar de manera pecaminosa, es decir que no era fiel a su esposa y que bebía demasiado. Y ese hombre contaba que su amigo, el hombre de negocios, había cometido ciertas torpezas en cuanto a la utilización del dinero en sus negocios, lo que había causado que los bancos no le adelantaran el dinero que necesitaba. Y la razón es que cuando un hombre comienza a beber; cuando un hombre comienza a pecar, pierde la agudeza y la claridad de pensamiento al hacer sus decisiones. Y aquí Dios nos está diciendo que eso es lo que provoca que esa nación caiga, y eso provocó el juicio sobre ellos. Ahora, pasando al versículo 13, observamos lo siguiente:
13La palabra, pues, de Jehová les será mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá; hasta que vayan y caigan de espaldas, y sean quebrantados, enlazados y presos. (Isa. 28:13)
Ahora, secciones como la que leemos en este versículo aquí, y en realidad toda esta sección, es la que provoca que muchos expositores de la Biblia del pasado, llamaran a Isaías el profeta de lo común. Y por cierto que eso es verdad. Aquí tenemos una gran declaración del profeta, y esa es la razón por la cual estamos pausando nuestra marcha aquí.
Hay muchos creyentes hoy, y por lo general son creyentes que tienen algún problema, son gente que no está satisfecha con su vida cristiana. Ahora, no queremos ofender a nadie en la forma como expresamos nuestras ideas. Pero estas personas son en realidad ignorantes de la Palabra de Dios; y por allí se presenta alguien en la ciudad, presentando algún cursillo que ellos pueden tomar, quizá de una o dos semanas, o quizá de unos pocos días, y de pronto ellos tienen la respuesta a todos los problemas. Saben ahora cómo aguantar a la suegra, cómo no pelearse más con la esposa, y ya van a ser capaces de guiar a sus hijos de la manera correcta; el jefe les va a dar aumento de sueldo porque uno se ha convertido en una persona, – bueno– maravillosa, y es como una “estrella” que tiene como empleado. El hecho es que esa es la solución a todos los problemas de la vida.
Pero, permítanos decirle amigo oyente, y hablando honradamente, porque sabemos que hay algunos de ustedes que van desilusionarse, y estamos recibiendo muchas cartas en cuanto a esto. Y, hay muchas personas que piensan que si ellos van a pasar por cierta experiencia, que eso les ayuda a resolver los problemas. Sin embargo, se amargan, se vuelven amargados porque esa experiencia no resolvió en realidad los problemas.
Amigo oyente, escuche lo que la Palabra de Dios tiene que decir. No hay ningún atajo aquí en cuanto a la vida cristiana. No hay ningún camino fácil. Amigo oyente, el yugo que el Señor Jesucristo da no es una carga fácil. Y de la única forma en que usted va a crecer como creyente, es de esta manera. Y esto es tan común, es tan ordinario y sencillo, que casi no lo queremos mencionar, porque en el momento en que uno lo diga, alguien va a decir: “Y, ¿eso es todo?” Bueno, amigo oyente, eso es todo, pero es necesario poner todo lo que uno tiene.
¿Quiere usted conocer la Palabra del Señor? La Palabra del Señor era para esta gente: mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato. Era nada más que la tarea diaria de estudiar la Palabra de Dios renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá. ¿Y qué fue lo que sucedió? Ellos no continuaron, se echaron para atrás. Eso es todo. Ellos se encontraban en una condición de retroceso, por así decirlo; y hay tantos creyentes que están en esa misma condición hoy. No es que ellos sean más débiles que los demás, sino que éstos no pasan el tiempo suficiente en el estudio de la Palabra de Dios. Eso es todo.
Reconocemos, amigo oyente, que lo que estamos diciendo no es algo realmente emocionante, que cause mucho entusiasmo. Si nosotros anunciáramos hoy en este programa que tenemos un pequeño libro que uno puede solamente leer en 30 minutos; que si usted escribe y lo recibe, este librito le puede dar la respuesta a todos los problemas que pueda encontrar en la vida cristiana, le garantizamos que en primer lugar, en el primer día recibiremos más de mil cartas solicitando ese librito, porque aun en ese grupo maravilloso de personas que nos escuchan a diario, habrá miles de personas que aceptarían algo como eso.
Amigo oyente, en realidad nos va a llevar a nosotros cinco años o más para recorrer toda la Biblia. Eso no causa mucho entusiasmo, ¿verdad? ¿Cinco años? Bueno, eso es lo que nos vamos a demorar, amigo oyente. Mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea. De esa es la única forma en que usted y yo, lo podemos obtener. Ahora, escuche lo que dice aquí, el versículo 14, de este capítulo 28 de Isaías:
14Por tanto, varones burladores que gobernáis a este pueblo que está en Jerusalén, oíd la palabra de Jehová. (Isa. 28:14)
Y Dios dice: “Ese es el juicio para Israel en el norte; tiene que ser una advertencia para Judá en el sur”. Efraín habla de Jerusalén, y Jerusalén nos habla a usted y a mí en el día de hoy. La Palabra de Dios nos habla a todos nosotros. Parecería que Dios hubiera escrito ese Libro, no en el día de ayer, sino mañana. Tal es el valor actual de este Libro. Notemos ahora lo que dice el versículo 15:
15Por cuanto habéis dicho: Pacto tenemos hecho con la muerte, e hicimos convenio con el Seol; cuando pase el turbión del azote, no llegará a nosotros, porque hemos puesto nuestro refugio en la mentira, y en la falsedad nos esconderemos; (Isa. 28:15)
¿Cuál es este pacto con la muerte y con el Seol? Daniel dice que esta gente va a realizar un pacto con el príncipe que vendrá, el anticristo, el hombre de pecado, el hombre impío, el rey despreciable que vendrá. Ese es Satanás; ese hombre, la bestia del mar y la bestia de la tierra. Ese es el cuadro que tenemos aquí. Y en el versículo 16, leemos:
16por tanto, Jehová el Señor dice así: He aquí que yo he puesto en Sion por fundamento una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable; el que creyere, no se apresure. (Isa. 28:16)
¿Cuál es la respuesta aquí que se puede dar hoy a la falsedad de las vidas, a la decepción que existe en todas partes hoy y que continuará creciendo hasta el momento de ese período de la Gran Tribulación? ¿Cuál es la respuesta? Bueno, Dios ya ha dado la respuesta. Es un fundamento; es una piedra viva, es una piedra de ángulo preciosa, fundamento seguro. Y aquel que cree en esto no tiene por qué apresurarse. Puede descansar en Él. El Apóstol Pedro lo dice con toda claridad, allá en su primera epístola, capítulo 2, versículos 6 al 8, dice él: Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; y el que creyere en él, no será avergonzado. Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen, la piedra que los edificadores desecharon, ha venido a ser la cabeza del ángulo; y: Piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados. Simón Pedro nos muestra con toda claridad, que esa piedra de la cual estamos hablando, es Cristo Jesús.
Y llegamos ahora a una sección en el Libro de Isaías, donde Dios dice que para esta gente, el juicio o el castigo vendrá en una forma gradual. Creemos que viene en esa forma hoy. Hay veces en que nos llega de pronto, de repente. Y, ¿qué puede ser peor que un juicio repentino? Bueno, lo que es peor es algo que viene de forma gradual, tan gradual que uno ni siquiera se da cuenta. Y en el versículo 17, de este capítulo 28 de Isaías, leemos:
17Y ajustaré el juicio a cordel, y a nivel la justicia; y granizo barrerá el refugio de la mentira, y aguas arrollarán el escondrijo. (Isa. 28:17)
Y luego dice en el versículo 20:
20La cama será corta para poder estirarse, y la manta estrecha para poder envolverse. (Isa. 28:20)
Quizá usted alguna vez ha ido a un hotel a pasar la noche, y encuentra que las mantas de la cama no son lo suficientemente largas, no alcanzan a cubrirle los hombros, y si uno hace eso, pues, entonces los pies se quedan por fuera. Y uno se encuentra en una cama muy corta; los pies quedan fuera de ella, o si no es eso, uno tiene que dormir entonces acostado de una forma diagonal. Y eso, no es bueno, ¿verdad? Dios dice: “Yo les doy a ustedes una cama corta. La manta no va a ser suficiente”. Y de allí en adelante, comenzará el juicio de Dios. Y el de ellos, les llegó. Bueno, en ese instante se encontraban a unos cien años antes del juicio, pero finalmente les llegó.
Y en los versículos 23 al 29, tenemos lo que podríamos decir, es casi la parábola del trigo y la cizaña, y allí se nos habla de diferentes clases de grano, y de las diferentes formas de trillarlo. Hay granos que son duros y otros que son blandos, y uno tiene que tratar a cada uno de una forma diferente. En el versículo 28, de este capítulo 28, leemos:
28El grano se trilla; pero no lo trillará para siempre, ni lo comprime con la rueda de su carreta, ni lo quebranta con los dientes de su trillo. (Isa. 28:28)
Uno tiene que tener cuidado con los granos que son blandos. Aquí se mencionan varios: el eneldo, el comino, el trigo, etc. Y todos son diferentes. Isaías dice que de esa manera es como juzga Dios. El juicio es en la cosecha. El individuo o la nación determinará en realidad el carácter de juicio que caerá sobre ellos. Es decir, que si usted es duro y resiste a Dios, usted es un grano duro. Si usted es lo suficientemente duro como para quebrarse, entonces el juicio de Dios va a ser muy severo para usted.
Cierto hombre contaba en una ocasión diciendo que él había perdido a su esposa y a sus dos hijos. Cuando él se dio cuenta lo que estaba sucediendo, dijo: “Dios tuvo que derribarme tres veces, porque yo era un pecador empedernido, y entonces me pude dar cuenta de lo que estaba haciendo. Dios lo puede tratar a usted de esa manera, amigo oyente, y si usted es duro, entonces, Él le juzgará duramente también.
El Señor Jesucristo dijo lo siguiente allá en el evangelio según San Mateo, capítulo 13, versículo 30; Él dijo: Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero. Y en este mismo evangelio, Él dice que: Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad. Y ellos serán juzgados. ¡Cuán tremendo es todo eso, amigo oyente! Usted que no es salvo, será quien determine su propio juicio y castigo, porque su corazón se ha endurecido. Si usted escucha lo que estamos diciendo hoy, entonces el Señor le podrá colocar a usted donde se encuentra el trigo.
Y llegamos ahora al capítulo 29, donde tenemos las profecías en cuanto a Jerusalén, que comienzan con el futuro inmediato y continúan a través del reino. No vamos a entrar en detalles aquí, pero en primer lugar tenemos a Jerusalén: Su historia y profecía; donde vemos a esta ciudad hollada por los gentiles. Luego, tenemos a Jerusalén: Su significado y mensaje. Usted recuerda que allá en el evangelio de Lucas, capítulo 13, versículo 34, el Señor Jesucristo dijo: ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus polluelos debajo de sus alas, y no quisiste! He aquí, vuestra casa es dejada desierta. Y luego podemos decir: Honor y gloria, Bendito el que viene en el nombre del Señor. En el versículo 1, del capítulo 29 de Isaías, tenemos lo siguiente, leamos:
1¡Ay de Ariel, de Ariel, ciudad donde habitó David! Añadid un año a otro, las fiestas sigan su curso. (Isa. 29:1)
Ahora, ¿qué o quién es Ariel? Es necesario establecer el hecho de que Jerusalén es la ciudad designada bajo el título de Ariel. Ariel significa “león de Dios” y se utiliza allá en el Segundo libro de Samuel, capítulo 23, versículo 20, en referencia a Benaía, hijo de Joiada, hijo de un varón esforzado. . . Este mató a dos leones de Moab; es decir, a dos hombres como leones. Ahora, la palabra usada es Ariel. En Ezequiel, capítulo 43, versículo 16, la misma palabra se traduce como altar. Esta palabra puede significar bajo ciertas circunstancias, el altar de Dios. Ambas designaciones son un título para Jerusalén, porque esa es la ciudad donde moró David, y el león es la insignia de esa familia. Nuestro Señor es llamado el León de la tribu de Judá. Y Jerusalén era el lugar donde estaba ubicado el templo de Dios, y por supuesto que, allí estaba el altar, así es que aquí estamos hablando de Jerusalén.
Y leemos: ¡Ay de Ariel, de Ariel, ciudad donde habitó David! Esto es pronunciado contra esta ciudad donde habitó David, y es contra Jerusalén. Es una profecía muy destacada en cuanto a esta ciudad que comenzó en los días de Isaías, y que continúa hasta el presente. Uno puede caminar por las calles de esa ciudad hoy, y podrá apreciar que esta profecía se ha cumplido y seguirá cumpliéndose en el futuro. Ahora, en el versículo 2, de este capítulo 29, leemos:
2Mas yo pondré a Ariel en apretura, y será desconsolada y triste; y será a mí como Ariel. (Isa. 29:2)
Este es un juicio sobre Jerusalén. Luego dice el versículo 3:
3Porque acamparé contra ti alrededor, y te sitiaré con campamentos, y levantaré contra ti baluartes. (Isa. 29:3)
Nabucodonosor no había llegado aún, pero él vendría contra la ciudad y la destruiría; y luego también tenemos el tiempo de los gentiles, y eso comenzó 606 años A.C. cuando Jerusalén fue destruida. El Señor dijo en el evangelio de Lucas, capítulo 21, versículo 24: . . . y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan. Luego continuamos aquí con los juicios sobre Jerusalén, y el juicio final de Dios es el ataque final sobre Jerusalén. Él va a intervenir en el último momento y librará a Su pueblo de la exterminación, y esos sueños de los enemigos de Dios, de que van a poder establecer sus propios reinos, serán frustrados, y luego Dios los derribará. Y luego, Él edificará Su reino, lo establecerá Él mismo, como dijo que lo haría. Leamos, pues, esta profecía, comprendida entre los versículos 6 al 8 de Isaías, capítulo 29:
6Por Jehová de los ejércitos serás visitada con truenos, con terremotos y con gran ruido, con torbellino y tempestad, y llama de fuego consumidor. 7Y será como sueño de visión nocturna la multitud de todas las naciones que pelean contra Ariel, y todos los que pelean contra ella y su fortaleza, y los que la ponen en apretura. 8Y les sucederá como el que tiene hambre y sueña, y le parece que come, pero cuando despierta, su estómago está vacío; o como el que tiene sed y sueña, y le parece que bebe, pero cuando despierta, se halla cansado y sediento; así será la multitud de todas las naciones que pelearán contra el monte de Sion. (Isa. 29:6-8)
Y vamos a tener que dejar esto por ahora, al final del versículo 8, y luego continuaremos, Dios mediante con el versículo 9, de este capítulo 29 de Isaías, en nuestro próximo programa. Y como es nuestra costumbre, le sugerimos leer el resto de este capítulo 29 de Isaías, pues así será más fácil para usted seguir con nosotros este estudio en nuestro próximo programa. Será pues, hasta pronto, amigo oyente, dejamos con usted estas palabras del profeta Isaías: Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. Hasta pronto, ¡y que Dios le bendiga!